Carta de mujeres vecinas de Socapalm en Edéa al Presidente de la República de Camerún, Paul Biya

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Asociación de mujeres de la zona vecina de Socapalm d’Edéa (AFRISE)
Tel. 00237 90443317 (w) ; 00237 697507504 (w)
Número de registro de la asociación: 054/RDA/C18/SAAJ


Edéa, 26 de mayo de 2023

De: Mujeres vecinas de Socapalm en Edéa

Para: Su Excelencia, el Presidente de la República de Camerún, Paul Biya



Asunto: Reivindicaciones de las mujeres locales tras la violación de sus derechos por Socapalm en Edéa


Su Excelencia, Señor Presidente de la República de Camerún,

La tristeza, el miedo, la decepción y la desesperación afectan a las comunidades que viven cerca de Socapalm, en particular aquellas de la localidad de Apouh à Ngog, en el distrito de Edéa 1, en el departamento de Sanaga Marítimo.

Desde marzo de 2021, las personas residentes en las comunidades vecinas de Socapalm lloramos, con el corazón dolorido por las operaciones de plantación de palma aceitera llevadas a cabo por esta empresa, que llegan hasta las afueras de nuestras chozas, a pesar de las negociaciones sobre este tema que han tenido lugar entre la empresa y nosotras.  

Padre nuestro, nosotras, las mujeres e hijas de Apouh à Ngog, pedimos humildemente tu altísima benevolencia, para poder contar con un espacio vital suficiente, que tenga en cuenta la densidad de la población actual y futura, para vivir dignamente en las tierras de nuestros antepasados.

Una vida de miseria en la tierra de nuestros antepasados

Desde hace más de 40 años, las palmeras aceiteras de Socapalm se alzan junto a nuestras chozas y, con el aumento de la población, nuestro espacio vital ha desaparecido por completo. Esta lamentable situación ha provocado continuas tensiones entre la empresa y los residentes locales, que se han agravado con la llegada de los nuevos accionistas mayoritarios de Socapalm, Socfin/Bolloré. Desde entonces, vivimos con una constante sensación de malestar, ya que la agroindustria de la palma aceitera, esa importante herramienta de desarrollo que se suponía iba a beneficiarnos también a nosotras, se ha convertido en nuestra pesadilla. Aquí, en Apouh à Ngog, las mujeres rurales ya no tenemos tierras que cultivar. Peor aún, el acceso al palmar que nos rodea está estrictamente prohibido. La empresa hace respetar esta prohibición contratando a guardas de la plantación que actúan brutalmente, y cavando zanjas que son grandes agujeros peligrosos de 4 metros de profundidad y de ancho. No sólo no podemos cultivar nuestros campos, sino que ya no podemos recoger caracoles, setas o incluso productos del bosque no madereros para alimentar a nuestras familias. Los ríos están contaminados y las enfermedades relacionadas con el agua se han vuelto cotidianas. Se nos niega el acceso al consultorio de la empresa, que es el centro médico más cercano. Nos invaden moscas y mosquitos porque la empresa vierte sus residuos alrededor de nuestras casas. Al haber sido los bosques literalmente destruidos y sistemáticamente remplazados por palmeras aceiteras, hemos perdido todas nuestras medicinas, nuestras zonas de caza, nuestros lugares sagrados, culturales y de culto. Ahora estamos gravemente expuestas a los efectos negativos del cambio climático. Sin compensación alguna, como campesinas sin tierra, bosques ni agua, hemos perdido todos nuestros recursos. En las ricas tierras de nuestros antepasados, nosotras y nuestras familias vivimos hambrientas en una prisión verde. La empresa no ha puesto en marcha ningún proyecto viable de desarrollo sostenible para las mujeres.

La pérdida de dignidad de las comunidades locales

Abandonadas a nuestra triste suerte, debemos sin embargo seguir desempeñando el papel de madres que alimentan a sus familias, y el vecino palmar de Socapalm es el lugar ideal para encontrar estos medios de supervivencia. Por desgracia, la búsqueda de este mínimo vital nos expone a todo tipo de abusos y violencias.   

Nos vemos obligadas a entrar en la plantación de forma ilegal, por nuestra cuenta y riesgo. Las personas sorprendidas por los guardias son víctimas de mucha violencia. A algunas las golpean, a veces provocándoles abortos; a otras las llevan ante los tribunales. Nuestras hermanas, hijas e hijos, que no dispongan de los medios económicos para sobornar al personal judicial, son encarceladas en Edéa. Negociamos la entrada a la plantación entregando nuestros cuerpos a los guardias de Socapalm, que utilizan este acto como condición para acceder al palmar. Ladronas de por vida, esclavas sexuales durante generaciones, hemos perdido nuestra dignidad de mujeres al perder nuestros derechos más fundamentales. Con frecuencia, somos víctimas de muchos otros abusos y violencias como consecuencia de la presencia de esta empresa en la tierra de nuestros antepasados.

Otros 40 años de insoportable miseria

Las mujeres que viven cerca de Socapalm, en Edéa, no pueden soportar vivir en estas condiciones durante los próximos 40 años. Confiábamos en que se nos devolvería nuestro espacio vital una vez taladas las viejas palmeras. Desgraciadamente, la replantación continúa hasta el límite de nuestras concesiones. Estamos a punto de explotar. Nuestros múltiples intentos de hacer valer nuestros derechos fundamentales en tanto que comunidades vecinas de las plantaciones, ante las autoridades locales, han fuertemente reprimidos. El último ha desembocado en el encarcelamiento administrativo del jefe de nuestra aldea, su Majestad Ditope Lindoume.   

Queremos recuperar nuestros derechos sobre la tierra

Excelentísimo Señor Presidente, usted es la autoridad suprema, el padre de todos los cameruneses, nuestro padre. Hemos venido a expresarle nuestro más ferviente deseo de disfrutar de nuestros diferentes derechos y libertades como ciudadanas cameruneses.

Reivindicamos nuestro derecho a la tierra, un espacio vital para nosotras hoy, y para las generaciones futuras. Queremos hacer valer nuestro derecho a un nivel de vida suficiente, como el de otras mujeres campesinas, para cultivar la tierra y desarrollar actividades económicas que nos permitan ser auto-suficientes y mantener a nuestras familias. Queremos que se nos devuelva nuestra dignidad. Queremos ser libres para movernos por nuestra tierra, donde reposan los restos de nuestros antepasados.

Excelentísimo Señor Presidente, en el pasado ha resuelto casos aún más complejos para preservar la paz y el desarrollo inclusivo, ideales que le son tan queridos como a la nación de la que es garante. Nosotras, sus hijas, hemos venido a suplicarle que considere nuestros agravios y ordene que se nos restituyan nuestros derechos sobre la tierra. La administración de Hacienda ya había empezado a trabajar en este sentido:

- Durante la visita de campo realizada en septiembre de 2022 por los miembros del equipo técnico del Ministerio de Tierras, Catastro y Asuntos Agrarios (Mindcaf) de Yaundé (incluyendo al Sr. Oumarou, Director del Mindcaf, la Sra. Biloa Régine del equipo técnico del Mindcaf encargada del expediente Socapalm, y el Sr. Brandon), se recomendó formalmente a Socapalm, representada por el Sr. Cappelletti (Director de plantaciones de Edéa) y el Sr. Mooh (CSAC de Edéa), que no realizara ninguna replantación cerca de las viviendas.

- El argumento esgrimido por Socapalm, insinuando que las zonas que reclamamos proceden del título de propiedad nº 184, fue refutado por los miembros de la misión del equipo técnico del Mincaf que vino de Yaundé. Por cierto, el título de propiedad en cuestión, que reivindica Socapalm, se encuentra en el pueblo de Dehane y no detrás de las viviendas de Apouh, un pueblo milenario. Además, este título de propiedad se estableció supuestamente en 1960 en Dehane, cuando es de conocimiento público que en aquella época no existía en esta zona ninguna aldea que llevara ese nombre, sino más bien un mercado periódico bajo las plantaciones de caucho, conocido como mercado de Kongue o Bakongue.

Además, si consideramos las disposiciones legales pertinentes del apartado h del artículo 6 del contrato de arrendamiento a largo plazo, en su título “Obligaciones de arrendatario”, se estipula que la replantación no debe tener lugar en un área de 250 hectáreas alrededor de las comunidades, hasta que la administración local haya designado parcelas que se les asignarán como espacio vital. La superficie exacta de cada una de las parcelas afectadas será determinada por la administración y el arrendatario. En cada caso, el gobierno designará la comunidad beneficiaria.

El apartado 1 del artículo 14 del decreto nº 76/166 de 24/04/1976, por el que se establecen las modalidades de gestión del dominio nacional, estipula que la comisión consultiva propondrá a la autoridad de la prefectura la distribución del espacio rural en zonas agrícolas y pastorales en función de las necesidades de la población.

Excelencia, señor Presidente,

¿Cómo podemos permanecer insensibles y no actuar ante esta privación extrema de derechos fundamentales como el derecho a la vida, el derecho a la protección de la integridad física, la libertad de movimiento, el derecho a un nivel de vida adecuado, el derecho al trabajo, el derecho a la educación, y que toma la forma del inaceptable acaparamiento de nuestras tierras, de nuestra historia, de lo más preciado, y la violación de nuestros derechos territoriales? No reivindicamos otra cosa que nuestro derecho a hacer uso de nuestra tierra para el bienestar de nuestras familias y, sobre todo, para el futuro de la niñez. Exigimos sencillamente justicia para nosotras, para nuestras familias.

Llamamos su atención sobre el hecho de que Socapalm entra regularmente en crisis con las poblaciones que viven cerca de sus plantaciones. En Kribi, Dizangué, Dibombari/Fiko Bonalea y Edéa, las poblaciones vecinas, incluidas aquellas las comunidades indígenas pigmeas, ya no disponen de un verdadero espacio de vida, donde puedan desarrollarse con libertad y seguridad.

Excelencia, señor Presidente,

Con lágrimas en los ojos, aunque llenos de esperanza, esperamos su altísima benevolencia, y le agradecemos de antemano la especial atención que prestará a nuestras demandas. Reciba, Excelentísimo Señor Presidente de la República de Camerún, la expresión de nuestro más profundo respeto.

Firmado en Apouh à Ngog, 26 de mayo de 2023

Para AFRISE

La presidenta

También firmada por nosotras, las mujeres e hijas de Apouh à Ngog


Carta original firmada (PDF)

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